lunes, 20 de junio de 2016

Victoria Lovell: sus respuestas y poemas - Entrevista realizada por Rolando Revagliatti







Victoria Lovell nació el 6 de febrero de 1956 en la ciudad de Rosario (donde reside), provincia de Santa Fe, la Argentina. Es profesora en Castellano, Literatura y Latín, egresada en 1979 del Instituto Nacional Superior del Profesorado de su ciudad. Ejerce la docencia desde 1988 en instituciones públicas y privadas. Ha sido directora de proyectos y coordinadora de áreas vinculadas a la literatura, propiciados por organismos de la Municipalidad de Rosario. Fue jurado en diversos concursos promovidos en su provincia, así como panelista en Ferias del Libro y Festivales de Poesía. Dictó conferencias, participó en Congresos, prologó, presentó y efectuó reseñas de libros. Fue traducida al francés y al inglés. Es miembro fundador de “Cooperart” (primera cooperativa de arte de la Provincia de Santa Fe, 1986) y del comité editorial del sello “Papeles de Boulevard”. Además de integrar ediciones conjuntas —“Poemas por América” (1986), “Poemas por el hombre” (1989)— y ser incluida en antologías —“Poetry Ireland Review” Nº 73, “Las 40. Poetas santafesinas 1922-1981”, compilada por Concepción Bertone, el volumen “Un siglo de literatura santafesina. Poetas y narradores de la provincia 1900-1995” de Eugenio Castelli— su quehacer se ha divulgado en propuestas electrónicas y en revistas de soporte papel —“Casa Tomada”, “Juglaría”, “Los Lanzallamas”, “Poesía de Rosario”, “Boga”, “El Centón”, “Apofántica”, “La Pecera”, “La Guacha” y otras de su país, y en “Dierese” de Francia, traducida al francés, desde 2000 a 2005—. Publicó entre 1981 y 2012 los poemarios “De cobre y barro”, “Máscaras de familia”, “Jardines cerrados al público”, “Desde el hastío” y “Los noctiluca”.



          1 — Me valgo de un dato, Victoria: tu madre es Profesora en Letras. ¿Armamos la constelación?

          VL — Es así, mi madre, Ana María Calatroni, obtuvo su título en la primera promoción de la Facultad de Filosofía y Letras, la que en la actualidad se denomina de Humanidades y Artes. Mi padre, Filiberto Lovell, era ingeniero. Y tengo un hermano tres años menor, Ricardo. Mi abuelo, el doctor Alfredo Lovell, nacido en Marbella y de ascendencia inglesa, llegó a la Argentina en 1911. Junto con el doctor Juan Álvarez organizaron la actual Biblioteca Argentina. Y allí, donde mi abuelo fue el primer bibliotecario, por azar, estoy dictando un taller. La hermana de papá, Gloria Lovell, fue una de las primeras pediatras que hizo de la medicina un trabajo social. Fue la primera mujer directora del Hospital de Niños, y yo, su paciente. En la familia de mi padre había ciertos principios inclaudicables: mi abuelo servía un té en la Biblioteca a las cinco de la tarde para que pudieran concurrir obreros y estudiantes; mi padre hizo barrios obreros. Por vía materna, mi abuelo, a quien no conocí, Ricardo Calatroni, fue doctor en química y violinista, y mi abuela, Ana Caviglia de Calatroni, rebautizada por mí como Yayi, era pintora, y en un sentido profundo, mi alma mater. Como verás, varias figuras fuertes.


          2 — ¿Por dónde, cómo circulaste en tu educación?

          VL — Cursé el primario y el secundario en un colegio católico, Adoratrices, por decisión materna, ya que mi familia paterna era anti-monárquica y atea, gracias a Dios, según el decir de mi tía pediatra. Desde muy chica gocé de la libertad de poseer una biblioteca que me permitiera tener acceso a los libros que quisiera, aunque esa libertad tenía su restricción: debía comportarme de acuerdo a ciertos cánones sociales. Algo evidentemente no funcionaba y me encargué de averiguarlo. Recuerdo casi de memoria el comienzo de “Demian” de Hermann Hesse: “¿Por qué todo aquello que tendía a fluir libremente de mí habría de serme tan difícil?” Estaba ya cursando el profesorado de Letras cuando en 1976 se produjo el levantamiento de las Fuerzas Armadas, la dictadura militar. Siento que pertenezco a una generación perdida porque gran parte fueron desaparecidos o su militancia política fue en la cárcel.


          3 — Y te recibiste.

          VL — Me recibí, publiqué mi primer libro. Un año antes, en 1980 me casé con Reynaldo Uribe, arquitecto, imprentero y poeta. Él estaba separado (recordarás que el divorcio en la Argentina fue posterior). Comenzamos a convivir de a tres, ya que su hija Carolina tenía a su mamá exiliada. Tuvimos tres hijos: Nicolás, Imanol y Federico. Y además sostuvimos proyectos culturales en común: Cooperart, la creación de los talleres La Escuelita (cuando Reynaldo era Director del Centro Cultural Bernardino Rivadavia —1990-1995—, en la actualidad Centro Cultural Roberto Fontanarrosa), revistas que él dirigía y en las que yo colaboraba (“Juglaría”, “Casa Tomada”, etc.). El taller que coordino es la continuación de aquella experiencia. En 1996 nos separamos y continué escribiendo, trabajando, estudiando para la licenciatura en Letras, en Humanidades y Artes, y criando a mis hijos. Y ahora construyendo otra pareja, con Oscar de Sanctis, doctor en Física, en fin, viviendo.


          4 — Ignoraba que hubieras estado casada con Reynaldo Uribe (1951-2014). Nunca nos vimos él y yo, pero me ha publicado poemas en “Juglaría”. ¿Podría ser que nos hicieras una semblanza de él? ¿Te referirías a su poética?

          VL — Cuando lo conocí a Vasco, él ya dirigía “Juglaría”; es más, nos conocimos en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, y había publicado en su revista uno de mis primeros poemas; imaginate mi emoción. Ahora pienso: qué casual ese encuentro; ya que después fue el director del Centro Cultural. Un notable gestor. Uno de sus objetivos había sido la participación activa de los jóvenes, que se apropiaran de un espacio, hasta ese momento distante, y lo habitaran. Lo hizo posible gracias a un proyecto que entendía la cultura como una construcción participativa plural. Implementó la dinámica de talleres y cursos en diferentes áreas y el conjunto de los mismos fue llamado, primero en forma privada y después pública, La Escuelita, que tenía su propia publicación periódica. Fue un período de gran entusiasmo y aprendizaje para todos los que formamos parte. 
          En cuanto a su poética, por supuesto, cada lector elige sus páginas. A mí uno de los libros que más me interesó fue “Resistencia”, prologado por mí en 1986; en 2007 fue incluido dentro de un corpus mayor, “Los elegidos”, una antología personal. A modo de reseña de este volumen escribí:

          “Él elige la materia con la que trabaja, observa, prueba, descarta, selecciona. Este proceso de composición se establece a partir de una fuerza ordenadora. La primera parte de este nuevo libro es “Resistencia”, su tercera reedición, las anteriores datan de 1984 y 1986. Ahora reaparece formando parte de un texto mayor subdividido en cuatro partes: Resistencia, Vulneración del misterio, Los elegidos, Ruinas circulares.
          El gesto y el acto poético raramente se corresponden; pero en “Resistencia” pareciera ser que sí, hay dos fechas: 1976-1983; ningún lector puede desconocer esa etapa de la vida constitucional de nuestro país y cabe preguntarse cómo se escribía y cómo se difundía durante la represión; debe sostenerse la interrogación, no apurarnos en reseñar, en etiquetar modos de producción poética que hoy ya forman parte  de la historia de la literatura. Sí cabe señalar que algunos de los poemas de “Resistencia” tuvieron una circulación por fuera del formato libro; a comienzos de los 80 aparecieron pintadas callejeras con textos de Felipe Aldana, Paco Urondo y Reynaldo Uribe, entre otros, firmadas por “El poeta manco”.
          El lector de poesía intuye con cierta rapidez cuando se enfrenta a una obra como totalidad o a la yuxtaposición de los poemarios que la conforman. En “Los elegidos”, Reynaldo Uribe recupera y afianza el tono de sus mejores poemas. Poesía breve, nominal, a veces epigramática: “Cuando todo estuvo creado,/ el hombre/ se permitió ser niño.” Lo nombrado regresa y en esa iteración puede leerse paradójicamente la crítica a los modelos de la globalización; pero también el fracaso de la propia resistencia; no hay regreso a un mundo primigenio.
          “Alguien quiere” el lugar de este sujeto indefinido, es el de la mirada ubicua del poder que permite diferentes combinatorias: “que en límites/ negros y lejanos/ encontremos nuestras huellas” o “que el amor/ sea una rata/ que camine/ por las entrañas.” A veces se sustituye por quién: “quién podrá/ quién/ será capaz/ de sepultar/ la memoria:”
          ¿Quién elige a los elegidos, el autor en su antología o Ella? Quién escoge, selecciona sus flores, que el movimiento de las lenguas permite  recoger del griego? “Antología”, anthos, flor y lego, escoger; y también la derivación etimológica en la palabra latina lectus-us, lectura, que proviene de la misma raíz griega lego. El oxímoron, como figura retórica privilegiada de la paradoja, permite otorgar una nueva significación a los opuestos: “Ella vaga/ enamorada de la vida”; pero ella es la muerte.
En el prólogo, quien firma como Autor dice: “Morir de muerte natural o conspirando”, “Ella buscará a los elegidos…” Y Reynaldo Uribe, nuevamente desafiará a sus lectores.


          5 — ¿Dedicamos un espacio a Papeles de Boulevard? ¿Quiénes la fundaron, qué autores difundieron?

          VL — En 2007 surgió Papeles de Boulevard con la publicación y presentación conjunta de cinco títulos de poesía pertenecientes a sus editores: Nora Hall, Alejandro Pidello, Armando Raúl Santillán, Mercedes Yafar y yo. El gesto de apertura editorial fue muy bien recibido por los escritores y, si se realiza una lectura conjunta de estos libros, se verá que responden a líneas estéticas diversas. Tanto el nombre como el logo editorial hacen referencia a Boulevard Oroño (una arteria tan importante en mi ciudad que hasta tiene su propia entrada en Wikipedia), donde la mayoría de nosotros vivimos.
Propusimos a los autores ediciones asequibles, con una estética cuidada (volúmenes de formato pequeño) y retomar un diálogo con los artistas plásticos, incorporando su obra a nuestras tapas. Contamos con dos colecciones: Papeles de Boulevard (poesía) y Papeles de Ocasión (lecturas ensayísticas). Aclaro que muchos de nuestros autores no son de Rosario. Tal es el caso de Inés Manzano, recientemente fallecida, quien publicó su primer y último poemario con nosotros, “Si es puñal que me mate”. Hasta el momento tenemos publicados veintisiete libros, el último es “Malade” de Marcela Armengod.
Nuestro sitio web es www.papelesdeboulevard.com.ar.


          6 — Has abierto un canal en YouTube. Ya hay algún videopoema. ¿Prevés realizar otros?

          VL — Sí, en 2014 editamos junto con mi amiga, la artista plática Patricia Frey, una serie de videos poemas denominados “Las Proyectalunes”. La intención fue trabajar con obras de ambas, respetando los soportes papel y lienzo. Como habrás visto, la estética es minimalista, tienen una duración aproximada de un minuto y medio y no hay efectos por fuera; sólo algunos ruiditos significantes. Fue bastante experimental y la idea es continuar. Veremos cómo.


          7 — En 1983, la prestigiosa revista “Koeyú Latinoamericano” de Caracas, Venezuela, publicó un trabajo tuyo titulado “Vamos a hablar de Javier Heraud”. Dos décadas después de ser acribillado —a sus veintiún años, ese poeta guerrillero del Movimiento de Izquierda Revolucionaria—, por la Guardia Republicana del gobierno militar que había usurpado el poder en Perú.

          VL — Ese artículo fue publicado hace más de treinta años; estuvo influido y motivado por las circunstancias históricas y políticas del momento. Estábamos viviendo el comienzo de las salidas de las dictaduras en Latinoamérica; por lo tanto, creo que hoy habría que abordar la gran poesía de Javier Heraud desde otra mirada.


          8 — Numerosos han sido los cursos de postgrado y de perfeccionamiento que has realizado desde 1976. ¿De cuáles te ha quedado la mayor valoración?

          VL — A lo largo de mi vida siempre estudié lo mismo. Ahora pienso que en esa repetición está la diferencia. Cuando me recibí en el profesorado de letras todavía estábamos bajo la dictadura militar. Cuando comenzó la democracia me anoté en la Facultad de Humanidades y Artes para cursar la licenciatura porque me interesaba muchísimo continuar con mi formación; así que rendí aquellas materias y seminarios que no estaban homologados con mi título de profesora.
          Una experiencia enriquecedora fue cursar el seminario de Metadiscurso con María Isabel Gianni, dedicado a Ezequiel Martínez Estrada. Una vez finalizada la instancia formal nos dedicamos a investigar juntas ciertos aspectos de su obra y participamos en el Primer Congreso Internacional sobre la vida y la obra de Martínez Estrada, en la ciudad de Bahía Blanca, en 1993.
          Mi ensayo, “Martínez Estrada ante Kafka” (publicado en las Actas del Primer Congreso), abordada la lectura que Martínez Estrada a lo largo de su vida realizó de Franz Kafka. Martínez Estrada en "Muerte y transfiguración de Martín Fierro" revela la imposibilidad de continuar con una tradición literaria después de leer a Kafka. Esa revelación es altamente significativa en un escritor como Martínez Estrada, cuya obra se aparta de todo intento taxonómico, "un escritor incómodo" para los historiadores de la literatura. Esa "incomodidad" podría relacionarse con el cambio de "género" y tener como fecha inicial 1933, cuando se publica "Radiografía de la pampa".
          Otra experiencia imborrable fueron las clases dictadas por Nicolás Rosa en Análisis y Crítica II. Y otro aprendizaje que rescato fue la participación asidua como invitada en “El Malestar en la Cultura”, ciclo organizado por dos psicoanalistas: Laura Capella y Jorge Fernández.


          9 — Porque has producido teoría a partir de Felipe Aldana (1922-1970) es que me parece interesante que te refieras a él.

          VL — Cuando leí por primera vez la obra reunida de Felipe Aldana en Ediciones I. E. N. (Instituto de Estudios Nacionales), 1977, quedé fascinada. Sobre todo frente a “Poema materialista”, escrito en 1948, porque en este texto están presentes todos los hallazgos de la vanguardia: el lenguaje coloquial, la irrupción de lo cotidiano, la transcripción de una melodía de la Séptima Sinfonía de Beethoven, con el uso de la didascalia (para silbar) como elemento integrador del extenso poema dividido en dos secciones: Parte Primera y Segundo Nacimiento. En esta aclaración, para silbar, hay una acción performativa que estuvo presente en otras intervenciones del poeta.
          Te cuento una anécdota: cuando dio una conferencia sobre la poesía popular, en ARICANA (Asociación Rosarina de Intercambio Cultural Argentino Norteamericano), se despidió diciendo: “Y ahora me voy a la esquina que es donde se cruzan las calles y es donde nace la poesía popular”. Y se fue silbando un tango. (El público de esa  época no estaba preparado para ese final tan poco formal).
          Realicé un trabajo de investigación sobre su obra, que inauguró una sección, “Los Olvidados de la Literatura Argentina”, en la revista “Juglaría” Nº 3 de 1981. En simultánea di conferencias sobre su poética, y el taller que dicté en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, no solo lo bauticé “Felipe Aldana”, sino que en la puerta podía leerse: “Para escribir un solo poema/ hay que estar loco de belleza. Este poema fue uno de los elegidos por El Poeta Manco (un grupo cultural que realizó acciones urbanas durante el período que abarcó el fin de la dictadura y el comienzo de la democracia). Pintaban en las paredes textos y los militantes políticos los respetaban e interactuaban con las consignas del momento. Mi ensayo fue replicado en otras publicaciones, como “Al Sur del Cielo”, en 1985.
          Por suerte, hoy el Premio Municipal de Poesía de mi ciudad lleva su nombre. Su poética sigue interpelando al lector actual. No quiero dejar de mencionar otra de sus obras, “Los poemas del gran río”, compuesta por cuarenta y seis piezas breves; síntesis, contemplación del paisaje local que evoca el misticismo oriental, y se hermana con la poesía de Juan L. Ortiz y de su amiga Beatriz Vallejos. Transcribo de ese poemario: “Bajo la luna/ el sauce/ con las barbas en el agua/ es un monje budista/ meditando sobre la apariencia/ mientras su imagen sumergida/ medita sobre la verdad.” Bello, ¿no?


          10 — En 2001 participaste en “Chile y la poesía hispanoamericana en América y Europa”, realizado en la ciudad de Valdivia. ¿Podrías pormenorizar sobre aquella experiencia?

          VL — Fue un congreso organizado por un grupo de intelectuales chilenos exiliados durante la dictadura de Pinochet. Nos conocíamos porque había participado previamente en otro congreso, en la Universidad de Oregón, en Eugene, Estados Unidos. Participé como poeta y expositora con una ponencia sobre los ensayos de César Vallejo: “El cuerpo rozado apenas del poema”.
          Indagué sobre el concepto del poema como intraducible, que él presenta en su ensayo “Electrones en la obra de arte”. También sobre su posición des-centrada con respecto a las vanguardias. La experiencia cosmopolita de Vallejo debe ser comprendida desde una perspectiva más amplia, que incluya a varias generaciones de intelectuales y artistas latinoamericanos que se vieron en la necesidad de abrir o de forzar las fronteras de sus propias culturas para transformar sus realidades histórico-sociales. Es desde Europa donde el americano recupera su propia mirada. Desde esta mirada, Vallejo asumirá su condición americanista; mirada especular que le hará decir en defensa de Rubén Darío, como respuesta a la opinión del uruguayo José Enrique Rodó (1871-1917) que: “La indigenización es acto de sensibilidad indígena y no de voluntad indigenista”. Aceptar su destino como americano fue en César Vallejo una condición ineludible, donde lo estético y ético se fusionan de tal manera que cuando rozamos el cuerpo del poema no podemos dejar de rozar el cuerpo del hombre, César Vallejo: su carnadura existencial. Siempre son enriquecedores los intercambios y hubo un interés genuino y una recepción abierta tanto para mi poesía como para mi ponencia.
          En ese mismo viaje visité Isla Negra y escribí “César Vallejo en Isla Negra”, un poema irónico sobre la suerte que tuvieron Pablo Neruda y él. Como verás, los abordajes que realizo sobre distintos autores me acompañan en un plano existencial. Cada vez estoy más convencida de que somos lo que leemos, o dicho de otro modo, la pregunta por lo autobiográfico es la pregunta sobre la experiencia de la propia lectura.


          11 — ¿Y retornando a tu actualidad?

          VL — El año pasado se conmemoraron los veinticinco años del taller que coordino, dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Aunque había interés en algunos sectores educativos para que yo publicara un libro sobre talleres, preferí incluirme en la creación de una novela plural junto con mi grupo, en calidad de coordinadora de “Perdón, ¿usted vio a mi gato?”, Editorial Reloj de Arena, y cuyos autores son Rosana Alcobé, Julia Caravaca, Luján Enorad, Pamela Gaido, Pablo Giangreco, Pablo Padial y María Emilia Padinger. Su concepción demandó dos años de sostenido y valioso aprendizaje. La novela fue presentada en diciembre en la Biblioteca Argentina, y gracias a la gran convocatoria que tuvimos, efectuamos una reedición.
          Y en lo estrictamente personal, estoy escribiendo desde 2014 un largo poema, “Memorias de un olvidante”. En ese oxímoron me defino. El término surgió a partir de una conversación entre amigos: yo había afirmado que no era olvidadiza sino olvidante. Uno de ellos amenazó: “Te robo el término”, y yo pensé que tenía que escribir desde ese lugar donde el sujeto con plena consciencia decide olvidarse. Así comienza mi work in progress:

Memorias de un olvidante


Olvido y  regreso en ese instante al olvido
hurto su mercancía o la abandono
al abandono que no demanda.

Abono el olvido con hormonas líquidas
cuando en los equinoccios
la naturaleza entra en su propio sopor
o se inflama de sí misma.

Desmalezo el olvido
que no se infecte de babosas
adheridas a los órganos blandos.
Sembrar con sal lo no pronunciado
los gestos de pasiones equívocas;
sembrar con sal los sueños ajenos
donde posamos tan desnudos sin permiso.

Tan sin siempre es abundancia
que alimenta el olvido.

Nadie está obligado a poseer
un amante que en el desacomodo
prohíja constelaciones
retrotrae el tiempo al primer milenio
cubiertos con ásperas capas
para escapar de la peste
pero la peste es un convite
que halaga las retinas
el veneno vertido en el oído
la serpiente en el jardín.

No hay escurridizos en este olvido.
Sujeto a la amarra sopesa el olvidante
la dirección del viento
el brillo atemperado del oro ido en lo ido.
El olvidante recupera
los movimientos no la sinfonía
sin instrumentos el viento
sacude la amarra, arremolina y desarticula
toda secuencia lógica.

Atonalismo que revierte toda sospecha de creencia
en el leit motiv de la melodía.
El olvidante sabe de la hipocresía del souvenir
de las ronroneantes sílabas del espejismo
ignora todo resabio de idolatría
ya no lee al otro
ya no se olvida en el otro, el olvidante.



*


Victoria Lovell selecciona poemas de su 
autoría para acompañar esta entrevista:



Jardines cerrados al público


A quién contemplas ahora
(meciéndote mayo)
quizás aquella
traspasada por cuchillo
voz o sollozo más íntimo
de esas órbitas girando
de la nada a la nada
o de esa boquita que
por las noches sigue
berreando y son tantos,
ay los gemidos del olvido.
Debes pedir por favor
A los gatos que maúllen en celo
como niñitos jamás nacidos.


            (de “Jardines cerrados al público”)


*


Ceremonial


Náusea, la acción de los dedos en la garganta, convulsiones.
Ritual nocturno, esclusa que se abre a medianoche
cuando la otra ha sido tapiada. Todos pierden el olfato
en esta casa nadie sabe reconocer un cadáver.

Constelaciones del cadáver. Descomposición de las figuras.
Restos de epidermis. En el fondo del wáter atisba
el mismo rostro que acecha en los bordes.


          (de “Jardines cerrados al público”)


*


César Vallejo en Isla Negra


Con el trago quality beer
salobre espuma trago
en la isla
donde asoma en crepusculario
aquel otro aparecido
que no ha dejado —como el maderamen—
ni un día jueves de morir
porque no está presto el mascarón
para esa distancia
esa en la que lava tu lavandera
sus venas otilinas.

Ambos huérfanos en el curso de otra rosa
otro soplo sobre los velámenes
esa prosa del morir.


                        (de “Desde el hastío”)


*


Una línea de Kavafis en dos movimientos


Primer movimiento


Recuerda cuerpo el pulso exacto de la lira,
en el epitalamio yaces exhalando el aroma
que supo abrirse ante el roce de los labios.
Libando del  gemido te adentras
en la pulpa del tiempo
que otrora fue de los amantes.


Segundo movimiento


Al cuarto círculo ascienden los obstinados.
Antesala de azulejos ¿suma de colores?
Dos puertas simétricas a la hora señalada
imaginería hospitalaria en gama de grises.
Tubos que se ramifican en tubos que
descienden en sondas y ese estertor
no me pertenece ni la piel ajada
que resta después de una convulsión atroz
que dispara al sentido;
reconozco mis pulsaciones
en esa otra mano tan frágil como la mía
sobre un Ford 37 el recuerdo se petrifica
abrazado por tu padre estabas.
Me sostengo en una línea de Kavafis
recuerda cuerpo no sólo cuánto
profano rezo el mío
recuerda cuerpo fuiste amado
no reconozco a ese cuerpo arrojado sobre las sábanas
ni a este otro.
No es Madame La Mort, demasiado espacio
ocupa la elegida, no es la muerte ni mors
es la A de ausencia
es el sutil devenir de la descomposición
la perversa lentitud con que el tiempo
nos apresa.


                             (de “Desde el hastío”)


*


De espaldas un kimono de seda blanca
hace girar un abanico negro
conjura a los espíritus
en el centro del recinto
donde mi padre ateo
trazó un templo sintoísta
diciendo que era un garaje.


                               
                        (de “Los noctiluca”)


*


Animula vagula, blandula
te conjuro desposeída y posesa
no abandones aún estos cuerpos.
Otro ánimo insuflabas en el emperador
era la línea tal vez su propio dictum
que se apropiaba de la memoria no ya tuya
si no la que quiso que vieras a la muerte con los ojos abiertos.

                    Quién sabe sobre esto?

Más cercanos en lejanía recomponemos la cita
ante la descompostura final.
Anima, no abandones aún estos cuerpos
transidos por siglos, adormilados en la espera del prodigio.



                  (de “Los noctiluca”)


*
Entrevista realizada a través del correo electrónico: en las ciudades de Rosario y Buenos Aires, distantes entre sí unos 300 kilómetros, Victoria Lovell y Rolando Revagliatti, mayo 2016.


www.revagliatti.com.ar

NOTA DEL EDITOR:

La entrevista la recibí directamente del
poeta Rolando Revagliatti, al que felicito
y agradezco su confianza en mi.

Felicito tambien a la hermosa y delicada
poeta Victoria Lovell, nacida en Rosario
de Santa Fe, la misma ciudad  en la que
vi la Luz.

JOSE PIVIN
HAIFA


viernes, 27 de mayo de 2016

VENEZUELA: Américo Gollo Chávez, escritor,poeta, filósofo, profesor universitario [jub.] e intelectual venzolano nos regala su poesía "Búsqueda".















BÚSQUEDA

               A ti a él a mí

Quiso siempre el Hombre hallar 
su paraíso
De regreso viajar tras el tiempo 
y el espacio perdido
De donde fue echado por 
castigo hasta el fin sin sentido
Donde la nada existe
Sola la muerte vive en su universo
Otros van a buscar su propio 
tiempo en el lugar donde la 
libertad sea lecho y techo
Urdido de ficciones, 
esperanzas de amores y de 
sueños.
Unos que pocos son no cesan 
ni descansanno temen a los 
riesgos
Y por diversos trechos 
permanecen buscando la tierra 
prometida
Donde el mundo completo 
quepa bien en sus dedos
Unos cuantos se van 
buscándose a símismos
Es el viaje más largo del 
Hombre conocido
Casi nunca cumplido por 
complejo
Mas todo cuanto hace el 
hombre en soledad no puede
Reclama compañía para llegar más lejos
Fue así y así será como el 
hombre la mujer
Necesarios se hicieron
Y en el empeño de hallar su par opuesto
Son más altos los riesgos que los éxitos
Si los principios se ponen por 
delante como la estrella que 
ilumina el desierto
Lo demás es sencillo si el alma 
se hipoteca y mercadea el cuerpo.


fuente: recibido directamente de mi querido amigo Americo, autor del mismo, al que agradezco por su amistad y confianza.

C.V.- HOJA DE VIDA:



Ingreso a LUZ(UNIVERSIDAD DEL ZULIA)
01.02.69. Dirección de Cultura.
09.07.93. Profesor. Facultad Experimental de Ciencias

Titular
Jubilado

Estudios Realizados :

Doctor en Filosofía. Universidad 
Eotvas Lorand Budapest. 
Hungría. 03.05.79


Investigación Post doctoral, Estética
Instituto Schiller, Alemania 
Federal.1991

Licenciado en Letras Hispánicas. LUZ. 69

Primer Nivel de Maestría en 
Educación Superior. LUZ l973.

Sociología Literatura. 1 al 24 de 
nov.1974. FHE.LUZ

Semiología del Objeto. LUZ 84 
Hs.FEC.LUZ. 1976

Lengua Alemana. Un año Instituto Goethe. Prien. 1977.

Tercer año de Economía. LUZ. 61.62.63.

Idiomas: Latín, Español, Francés, Alemán.

Cargos Desempeñados en LUZ:


(UNIVERSIDAD DEL ZULIA)

Decano Fundador(I) de la 
Facultad Experimental de Arte, 
desde el 06 02 00


Prof. De Comunicación y 
Lenguaje. FEC.LUZ. Desde l973.
Primer Lugar en el ingreso 
según la metodología empleada.
Coordinador del Eje del 
Pensamiento Simbólico: 
Matemática, Lógica, Lenguaje, 
FEC. Años 73/74/ 75.

Profesor de Epistemología: 

Matemática y Sociedad; 
Ciencia  y Sociedad. 
Departamentos de Matemática, 
Física. FEC. LUZ .

Profesor de Estética. Postgrado de Letras Facultad de Humanidades

Profesor de Metodología de la investigación. Fac. De Ciencias Jurídicas y Políticas de LUZ.

Postgrado en Ciencias Políticas.

Coordinador de la Comisión 
Central del año Jubilar de LUZ, 
en El 50 aniversario de su reapertura.

Proponente y Coordinador de
la Comisión para la creación de 
La Facultad Experimental de Arte.


Representante de LUZ ante la 
Comisión Bicameral y la 
AVERU para el análisis del 
PLES. 98 –99.

Coordinador Primer Encuentro de Educación Musical para América Latina, UNESCO, CONAC; UCV, LUZ...Caracas Sep 1996

Moderador del II Encuentro Musical de Expertos de A.Latina. UNESCO, UCV, LUZ; .....Caracas 1997.


fuente del CV:revista ANALITICA, Venezuela


INVITO A VISITARLO EN FACEBOOK:


"AMERICO GOLLO"

jueves, 26 de mayo de 2016

ARGENTINA: 20 COSAS QUE TE VAN A PASAR CUANDO VUELVAS A BUENOS AIRES DESPUÉS DE HABER ESTADO MUCHO TIEMPO AFUERA





1. Es muy probable que llegues a estar a punto de ser atropellado más de una vez.

Especialmente si estuviste en Europa, en donde te acostumbraste a que, con solo colocar un pie en la calle, los autos paran.

2. La comida será aun más gloriosa de lo que recordabas.

Puede que hayas olvidado el verdadero sabor de la carne, las pastas rellenas de La Juvenil, los helados de Daniel, los alfajores Havanna, los panqueques con dulce de leche, la chocotorta, las empanadas, los ñoquis… pero apenas vuelvas a probar todas estas cosas, para que vuelvas a irte posiblemente tendrán que arrastrarte hasta el aeropuerto mientras dejás marcas de uñas en el piso.

3. Habrá calambres.

Por un motivo muy sencillo: la caminata que mientras vivías en Buenos Aires hacías todos los días y apenas te dabas cuenta, cuando intentes volver a hacerla desentrenado no vas a llegar ni a la mitad antes de tirarte al piso y rogar por un colectivo. Y ya que hablamos de los colectivos…

4. Los precios de los transportes te van a horrorizar.

Y no va a haber forma de que te acostumbres a tener que meter semejante cantidad de monedas en el aparato para que el colectivero te deje pasar. Vas a acabar comprándote una tarjeta sube para el transporte público… que muy probablemente pierdas cuando vuelvas a irte. Ergo, al volver tendrás que comprarla otra vez.

5. Existe la posibilidad de que te roben.

A menos que hayas viajado mucho por ciudades grandes, la costumbre de caminar alerta se pierde fácilmente.

6. Y también la de que eso pase menos que nunca.

Por el simple motivo de que tenés tanto miedo de haber perdido la práctica que ahora caminás por la calle mucho más alerta de lo necesario. Y, por cierto, no es imposible darte cuenta de que te convertiste en uno de esos cobardes de los que te reías.

7. Vas a sentir que perdés el día entero en ir de un punto a otro de la ciudad.

Y te resulta increíble que un mero viaje en colectivo de tu casa a la de tu abuela pueda durar dos horas.

8. La jerga argentina te va a fascinar.

Si hasta el momento te había dado igual, ahora te va a encantar escuchar esas palabras que no sabías que habías echado en falta. Y acabarás incorporando tanto vocabulario lunfardo como nunca y soltando a cada rato algo como ¡Bancá, nene! ¡Pará, flaco! ¡Bajá un cambio, boludo! Che, gil…

9. Descubrirás que tu otrora perfecto acento argentino ha sido diluido.

Sí, indudablemente vas a haber absorbido un poco del acento de la tierra en la que hayas estado por tanto tiempo. Y vas a tener que tolerar que todos tus amigos y parientes te miren raro y se rían cuando hablás.

10. Notarás la presencia de alguna nueva cadena de comida rápida en cada esquina.

Casi todos los años llega una y, si tiene éxito, no hay quien le impida multiplicarse.

11. Alguna nueva ley loca te va a dejar pasmado.

Infaltable. Mi último gran descubrimiento al respecto de novedosas leyes argentinas fue la ley del doblaje, por la cual, según me dijeron, estaba prohibido(!!!) que hubiera un cierto porcentaje de programación en audio original en cada canal. Con lo cual todo el mundo se estaba acostumbrando a tener que poner el televisor en SAP.

12. Marcas que antes conseguías, ya no están.

Como lo leés, por indignante que parezca. Y peor incluso es que nadie parece notarlo.

13. Marcas que trajiste muy felizmente de tu nuevo hogar para compartir con tus amigos y parientes argentinos, resulta que ahora sí las venden.

Este vaivén de marcas en Argentina es una verdadera montaña rusa.

14. Notarás que tu instinto porteño necesita volver a afilarse.

Ya no te es tan natural predecir por qué calle vas a encontrarte manifestaciones, en qué esquina va a haber un kiosco para comprar algo a último momento, en qué avenidas va a haber más fotocopiadoras, qué callejones tenés que evitar y cuáles en realidad son perfectamente seguros, cuáles líneas de subte van a pararse a mitad del recorrido y a dejarte en medio de la selva urbana, cuándo se va a desviar el colectivo, entre muchas otras vicisitudes de ese estilo que son el pan de cada día en la querida Buenos Aires.

15. Puede que te encuentres a vos mismo preguntándote si tal lugar estará abierto…

Entonces recordarás que estás en Buenos Aires: las cosas no cierran.

16. Vas a querer seguir viviendo con tus costumbres foráneas… cuando te convenga, claro.

¿Cómo que no puedo ir al 24 horas a comprar coca-cola porque son las tres de la mañana? ¿Y qué tiene que sean las tres de la mañana? ¿Peligroso por qué? ¡Yo siempre salgo a la madrugada! O sino ¿Qué es eso de que en la biblioteca no me puedo llevar los libros a mi casa? ¿Y para qué están? Y no olvidemos ¡¿CÓMO que no aceptan las últimas monedas que me quedan de mis euros/dólares/libras/rublos/yenes?! ¿Y EN QUÉ se supone que las gaste?

17. La belleza de la ciudad te recautivará desde el primer día.

Y sentirás la tentación inevitable de caminarte entera alguna de las siguientes calles: Corrientes, Santa Fe, Florida, Callao, Pueyrredón, Libertador… al menos hasta que ya no sepas en dónde estás.

18. Todo va a estar diez veces más caro que cuando te fuiste.

Lo peor es que te lo esperabas, pero no por eso deja de espantarte.

19. Aquellos rincones que te resultaban tan familiares como tu casa, ahora te asustan.

En efecto, las zonas de la ciudad que solían ser tan seguros para vos que hasta saludabas con la mano a sus merodeadores nocturnos, te parecen ahora un escenario de Gotham City en el que se esconden criminales enmascarados bajo las alcantarillas y a los que no te vas a acercar ni a aunque te paguen.

20. Digas lo que digas, tu opinión será para todos la de un extranjero.

Y lo gracioso es que te pasaba lo mismo en el otro país o ciudad en el que habías estado viviendo. Bienvenido a la tierra de los apátridas.

Crédito: Suedehead
http://matadornetwork.com/es/20-cosas-que-te-van-pasar-cuando-vuelvas-buenos-aires-despues-de-haber-estado-mucho-tiempo-afuera/